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Mujeres en las artes

Las mujeres desde siempre han expresado sus emociones y sentimientos mediante la música, la pintura, la poesía, la prosa, etc. Seguramente muchas de ellas destruían sus obras o las guardaban en un cajón, no dándole el valor que pudieran tener. Pese a que a algunas de ellas se las valorara en su entorno, no era una época propicia para poder hacer pública su obra y quedaron en el anonimato. Por otro lado las había cerca de algún “pintor”, “músico” o “escritor” que firmaban sus obras.  A continuación se enumera a las mujeres artistas de Villena que hemos encontrado.
LA MÚSICA

Dolores Navarro Campos, “Dña. Lola”. Pianista y profesora de piano. Era por entonces un buen tono que las hijas de familias asentadas fueran instruidas en las artes sociales y salpicadas con el don de la música de salón. Ella no se quedó en solo eso y desarrolló su acción social participando desde joven en grupos artísticos de zarzuela, “Agrupación Ruperto Chapí”, y también acompañando al piano a la Coral de los Pensionistas de Villena (CEAM). En tiempo de guerra fue propuesta para asumir la dirección de la Banda Municipal de Villena, cuando su director Del Valle tiene que marcharse al frente, según consta en las actas de la Sesiones del Consejo Municipal de Villena de fechas 10 y 24 de septiembre de 1937 (Costa, 1997, pp. 79-80). Madre de una familia numerosa a la que tuvo que sacar adelante junto con su marido y su madre, compaginando la crianza con la docencia y el estudio para poder acabar su carrera de piano cuando ya tenía a todos sus hijos.

Gloria Marco Calomardo. Fue profesora de piano, maestra de Dña. Lola y de otras personas que hasta los años 70 sabían tocar el piano. Fue abuela del primer director del Conservatorio de Música de Villena. En los años 50, promocionó una serie de zarzuelas de Chapí casi ignoradas y también intentó montar “Curro Vargas”, con su cuadro lírico, lo que hubiera logrado de haber vivido. Años más tarde la “Agrupación Teatral Ruperto Chapí”, consiguió un espléndido desarrollo con los jóvenes que ella misma había formado logrando primeros premios nacionales de zarzuelas. La labor artística de esta mujer la continuó Doña Lola Navarro Campos.

Lola Vitoria Tarruella.

Mi música es para mí, algo muy íntimo… y muy doloroso.
Si no me aturdiese con algo me volvería loca.
Y me emborracho con música.
Lola Vitoria

Escritora y compositora. Nace en Alcoy el 28 de agosto de 1880. Muere su padre cuando ella tiene 8 meses y su madre decide venir a vivir a Villena a casa de la abuela que había enviudado un año antes. Su familia gozaba de una extraordinaria situación económica. La educación de Lola estuvo siempre a cargo de profesores particulares. Desde pequeña quiere ser compositora. Estudia solfeo, armonía, composición, piano y guitarra. A los 17 años compone una “Marcha para la Coronación” que dedica al Rey Alfonso XIII y resulta premiada. Compone también polcas y mazurcas. Desarrolla asimismo el gusto por escribir prosa. Son sus amigas: Loreto García Ruzafa, extraordinaria pianista y Consuelito Soler Doménech con aptitudes para las Bellas Artes. En 1903 se casa con el farmacéutico Tomás Giner Galbis, persona que alterna su profesión con su afición a la literatura y la astronomía, llevando un cráter lunar el nombre de Giner, en su honor. Tuvieron dos hijas que murieron en la infancia, hecho este que influyó mucho en su vida. Compuso zarzuelas como “María Rosa” (única obra que registró en la Sociedad General de Autores) de la que fue autora de la letra y la música, y “Mi Granada”, obra romántica con libreto de Emilio González, el autor de “Las Leandras” y “Katiusca”. Fue elogiada por la prensa de la época: “El día”,” el Liberal”, “ABC” y “La Mañana”. Compuso también el “Himno a Chapí”, 4 obras musicales para gran banda, 2 para música de cámara, 8 cantos para piano, 33 obras para piano, 12 obras de teatro, 1 Gloría in excelsis Deo… Esta mujer como demuestra su extensa obra poseía cualidades superiores que supo aprovechar en contra de toda regla establecida en aquella época. Se suele decir que detrás de la gran mujer que fue Lola siempre estuvo Tomás, un gran hombre. Viajaba mucho haciendo interesantes amistades dentro del mundo de las artes, el teatro y la iglesia. Entre ellas podemos destacar al comediógrafo alicantino Carlos Arniches, la maestra y escritora Carmen de Burgos, Margarita Nelken, Ramón Gómez de la Serna, (padre de las greguerías), Jacinto Benavente, Pablo Sorozábal, Tomás Bretón, José Serrano, y otras. Fue una mujer notable, interesante y singular, a la vez que contradictoria (Navarro García, 2001).

Loreto García Ruzafa. Nació en Villena el 13 de diciembre de 1880 en el seno de una familia acomodada y con un nivel cultural muy por encima del de la burguesía local. Muy niña, empieza a mostrar su buena disposición para la música, influida quizás por el ambiente que se vive en casa de su tío Manuel, gran melómano y músico aficionado, presidente durante varios años de la Banda y Orquesta Juventud Musical Villenense y gran amigo de Francisco Tárrega, quien siempre se alojaba en su casa cuando venía a Villena o a algún pueblo de nuestra comarca. Los primeros pasos en el solfeo los da de la mano de su tío, para continuarlos después con D. Francisco Díaz Romero, director de la Banda Municipal, con quien también se inicia en el piano. Continua con la labor educadora de Loreto, D. Camilo Pérez Laporta, quien alerta a sus padres de las cualidades de Loreto e insiste que continúe sus estudios en un buen conservatorio, aconsejando el de Madrid. Ruperto Chapí es amigo de la familia y le piden consejo. Este queda entusiasmado ante las aptitudes de la niña y convence a su padre para que la matricule en el conservatorio, no accediendo éste a que se quede en Madrid y la matriculará como libre. Los pone en contacto con D. Martín Boj, de origen francés, quien le marca un plan de estudios, que Loreto debe desarrollar en Villena, teniendo que trasladarse a Madrid los tres últimos meses del curso, para supervisar D. Martín el trabajo realizado, acompañada siempre de su madre. En 1895 se examina por primera vez de los tres cursos de solfeo y los cuatro primeros de piano obteniendo en todos ellos nota de sobresaliente. Así siguió hasta 1898, que para poder optar a los premios fin de carrera, tiene que ser su enseñanza oficial y obtiene el primer premio. Ante las perspectivas de futuro de Loreto, que todavía no ha cumplido los 18 años, Martín le pide a su padre, que permita a Loreto marchar con él y Teresa, su esposa, a París durante un año para preparar su carrera como concertista. Su padre se niega en rotundo. Loreto regresa a Villena, no ejerce ningún tipo de docencia y esporádicamente prepara a alguna señorita de la burguesía local para su ingreso en el conservatorio. Contrae matrimonio con Arturo Vitoria Tarruella y sus contactos con la música a partir de entonces se limitarán a las interminables veladas que se celebraban en casa de su cuñada Lola Vitoria. Falleció el 2 de junio de 1937 y 28 días más tarde lo hizo Arturo. ¿Debemos culpar a los prejuicios de la época y al exceso de cariño el que hoy las personas villenenses no podamos sentirnos orgullosas de la que podía haber sido una figura dentro del mundo pianístico? Sin lugar a duda, pues todas las circunstancias así lo auguraban” (Navarro García, 1997).

Mª Teresa Sánchez Griñán. Hermana de los hermanos Griñán, maestra, profesora de piano y organista de la Iglesia de Santiago hasta épocas recientes.
Se sabe de otras mujeres que tuvieron relación con la música en esa época como Doña Pepita que tocaba el piano y la tía Vicenta, que escribía villancicos en Las Virtudes.

Sara Gimeno Fuster. Nació en Benicarló en 1897 y vino a Villena con 7 años junto a su hermano Cipriano y sus padres, Domingo Gimeno que se dedicaban a los negocios relacionados con la exportación de vino y Ana Fuster. Era una familia culta aficionada a los libros, las antigüedades y a los temas filosóficos. En Villena nacieron Ana en 1904, Victoria en 1906 y Luz. Cuando Sara tenía dieciocho años nació Domingo, futuro pintor. Sara ayudaba a su padre en los negocios y en su casa se respiraba un ambiente fundamentalmente artístico. Luz tocaba magníficamente la guitarra, Ana, Victoria y Sara eran concertistas de piano, becadas para estudiar en París cuando eran muy jóvenes. Luz y Ana fallecieron muy jóvenes y Victoria al fallecer sus hermanas y contraer matrimonio, se retiró de la vida artística y reservó los conciertos para sus veladas familiares. Domingo, el hijo menor poseía grandes dotes musicales, pero por motivos de salud, se dedicó de lleno a la pintura siendo su primera y casi única maestra su hermana Sara que había cursado las carreras de Bellas Artes y de Magisterio. A ella se debe el retrato del maestro Eduardo Torres, natural de Albaida, organista y maestro de capilla que fue de la catedral de Sevilla. Sara fue un verdadero caso de fraternal abnegación. Al morir su padre, cuando ella se encontraba en plena juventud, hubo de afrontar unas responsabilidades “impropias de su sexo en aquella época”, pero tenía carácter e inteligencia y mucha fe en la vocación de su hermano, hasta el punto de renunciar a la suya propia. Al lado de Domingo permaneció, orientándole, animándole y protegiéndole hasta el día de su muerte. Pasaron penurias económicas y tanto Sara como Domingo tuvieron que opositar a cátedras de dibujo. Durante la guerra tuvieron que exiliarse a Marsella, con solo una carpeta de dibujos por toda fortuna. Allí él siguió pintando y exponiendo, regresando a España al acabar la contienda en 1939. Expuso en Madrid, Bilbao y Vigo siempre con su hermana Sara. Cuando esta murió en 1961 le supuso una irreparable pérdida en todos los sentidos: se quedaba sin su mejor crítica y sin el público que más le importaba. Perdió el tesón y el entusiasmo de antes. Él siguió pintando y exponiendo hasta después de su muerte, pero Sara quedó en el más absoluto de los olvidos como solía pasar a mujeres que destacaron en esa época. No sabemos dónde podría haber llegado Sara, si no hubiera estado animando y apoyando, durante parte de su vida a su hermano Domingo, que sí tiene su biografía y ha dejado su legado a la historia (Soler García, 1983).

Virtudes y (su hermana) Pepita Navarro. Ambas pintoras. La primera recibió el Primer premio de la Exposición Provincial de Bellas Artes de Alicante y la segunda el máximo galardón en la I Exposición de Artistas Noveles convocado por el M.I. Ayuntamiento de Villena en 1958 (Martínez Esquembre, 1962).

Me atrevería a aventurar que Anónimo que tantos
poemas escribió sin firmarlos, era a menudo una mujer.
FANNIE HURST (1889 – 1968)

Hemos hecho un cribado de mujeres que escribían en la prensa local desde finales del siglo XIX y hasta la entrada de la Democracia. De todas ellas, destacamos las que participaron en la Segunda República donde se les animaba a escribir independientemente de su ideología teniendo hueco, desde la extrema izquierda hasta la extrema derecha. Este hecho pasaba tanto a nivel nacional como a nivel provincial como puede verse en publicaciones como: “Mundo Femenino 1921-1936”, “Cultura integral y femenina 1933-36”, “Nosotras 1931- 1933”, “Aspiraciones, 1932-1935”, esta última antisemita y anticomunista y “Ellas, 1932-35”, que reúne a mujeres aristócratas y de la burguesía. Estas dos últimas serán las que en 1939 llamen e inciten a la vuelta al hogar. Han pasado casi 90 años desde que esas mujeres escribieran los textos que a continuación vamos a exponeros en la prensa local. Con esta recopilación queremos tenerlas a ellas presentes y ver cuál era su participación en el pensamiento social, económico y político de la época. Las mujeres, han estado siempre al margen de la historia. No han participado en su elaboración, pero nos consta que cuando se les ha permitido un mínimo espacio de participación lo han sabido aprovechar, dejando su testimonio y ocupando dignamente su lugar, ya sea en las causas sociales, religiosas, laborales o políticas. Pero eso sí, casi siempre en la sombra, porque había otras muchas tareas a las que tenían que hacer frente. Sabemos que la historia se va formando a través de las hemerotecas y de otras fuentes; si en la prensa la mujer no está presente o su presencia es escasa, la visión de la historia está incompleta.

En la historia de Villena, durante el periodo comprendido entre 1939 al 1970 las mujeres tuvieron poca presencia en la prensa local. Al menos esa es la conclusión a la que llegamos después de analizar las revistas que se han venido publicando desde entonces. Escriben pocas mujeres y se habla muy poco de ellas. Por el contrario, en el periodo comprendido entre 1900 y 1934 había un gran movimiento de mujeres que participaba en muchos aspectos de la vida social, entre ellos la prensa. Basándonos en publicaciones recientes de investigadores locales sobre la prensa antigua de Villena comprobamos que su estudio muestra una presencia de mujeres que escribían en la prensa antigua muy escasa y que al hacer referencia a sus textos desprecian el interés de sus temas mostrando en ellos cierta misoginia y desde nuestra óptica actual lo consideramos incomprensible.  Sin embargo, nosotras ya hace veinte años recopilamos gran cantidad de artículos de mujeres que escribían en la prensa antigua local. Eran muchas de Villena, con colaboraciones de mujeres de Sax, Monóvar y grandes autoras como Margarita Nelken, Federica Montseny, Concepción Arenal, Blanca de los Ríos,… con distintas mentalidades e ideologías en narrativa, poesía u opiniones. Reproducimos íntegramente los que más nos llamaron la atención por lo que dicen o por cómo lo dicen (anexo IV). Hay alguno de gran valía y como podréis comprobar por sus aportaciones y reivindicaciones estaban vigentes cuando publicamos este artículo (Milán y Aliaga, 2003) y lo siguen estando hoy. Desde aquí nuestro homenaje y agradecimiento a estas mujeres que sí ayudaron a construir nuestra historia y con las que nos sentimos totalmente orgullosas e identificadas.

Figuran a continuación las escritoras que publicaron en la prensa antigua de Villena por orden cronológico a su primera publicación.

 

Elena Lentejo, el 28 de mayo de 1885, en  el número 8 de La Primavera, publica “Al bazar de novios” describe una relación amorosa.

Maruja escribe en el mismo periódico el 2 de julio de 1885, en el apartado “Ecos de sociedad”, el artículo “Actualidades” en el que cuenta la visita de Chapí a Villena durante diez días y la posible decepción de Chapí en su pueblo.

Ana Rizo Varonarel 24 de septiembre de 1885, en la 1ª época de El Orejón, escribe “El cólera, las fiestas y la feria” y nos recuerda que el cólera interrumpió las fiestas de Moros y Cristianos ese año y tuvieron que aplazarlas del 24 al 28 del mismo mes de septiembre, uniéndolas a la feria que empezaría el 29. Nos cuenta como vivieron la alegría de esas fiestas tras un periodo tan duro como el que pasaron. Hecho que paradójicamente hemos revivido en las fiestas de 2022 a consecuencia de la pandemia del Covid 19.

Rosana Aguilera publica el 19 de julio de 1891 en el número 49 de El Demócrata,  “Fantasía

Emilia Pardo Bazán, el 6 de marzo de 1892, en el número 1 de El Independiente, escribe “Los novelistas españoles en 1891” alaba la literatura española y sobre todo la novela tal como dice Zola explícitamente, ocupando el tercer lugar, después de Rusia y Francia. Va enumerando a distintos autores.

Catalina Ruiz Alarcón, en el número 10 de septiembre de 1899 de El Jueves, es nombrada en “Hijos célebres” como fundadora del Cabildo de Sta. María, donde está enterrada. También se habla en el mismo artículo de las madres fundadoras del convento de la Santísima Trinidad en 1525, Leonor Estevan, su hija Juana Martínez y Luisa de Mergelina.

Avelina Ortega, Belén Martínez Parra, Cándida Sanz, Isolina Rodríguez y Amalia Domingo Soler escribieron desde 1907 a 1911 en La luz del porvenir semanario espiritista, contra la pena de muerte y las corridas de toros. En sus artículos,  que tuvieron difusión nacional aunque con escasas referencias a Villena, criticaron aspectos de la doctrina católica pero no del cristianismo.

La Viuda de Chapí, Vicenta Selva, el 11 de abril de 1909 en el número 116 de El Bordoño, semanario festivo literario, agradece al pueblo las muestras de sincero testimonio de pésame ante la muerte de su marido, reproduciendo el telegrama que envió el Ayuntamiento como representante de todo el pueblo.

El 25 de junio de 1911 en el número 34 del año II de La Tribuna, semanario independiente, católico, moralista y monárquico, se publica bajo el pseudónimo Una de tantas un artículo titulado “Pido la palabra”. En él contesta a dos hombres que opinaban anteriormente sobre el matrimonio y les dice que para que triunfe un matrimonio debe partir del amor y de la reflexión del paso que se va a dar y que dicho paso no debe hacerse con ligereza.

Lola Vitoria, el 28 de marzo de 1912 en El Bordoño, escribe el artículo “Tributo de artista” dedicado a Ruperto Chapí.

Remedios Picó, el 23 de agosto de 1914, en el número 12, del año I de Villena Joven dentro del apartado “Con la pluma y con la lira”, escribe una poesía dedicada a alguien a quien quiere, que ha muerto y lo titula: “Adiós…” y el 8 de Julio de 1928, en la 2ª etapa del periódico, año I, número 11, escribe una poesía sobre la “Caridad”. También escribe en Patria Chica en el primer número sobre un despecho en “Llamaradas”

Palmira Cerdánel 5 de septiembre de 1918 en El Único, ejemplar extraordinario con motivo de las Fiestas Patronales, escribe un soneto a la Virgen que titula “Saludo a la Virgen” y el 1 de mayo de 1922 en La CoronaÓrgano de la coronación canónica de Ntra Sra. de las Virtudes, escribe una poesía a la Virgen que llama “Ocurrencia infantil”.

Engracia Pi Puig, el 19 de noviembre de 1922, en el número 9, de Nosotros, en el apartado “Hablan las mujeres”, escribe desde Barcelona “A mis hermanas de Villena” un canto a la libertad moral, de sentimientos y pensamientos mostrándose contraria al proyecto de dotar a la Patrona de Villena de un manto y una corona de oro y haciéndoles meditar sobre la coronación que va a celebrar la Virgen. La Virgen prefiere que se piense en los necesitados, en los que mueren de hambre y de frío por falta de caridad de los demás.

María Sara, el 10 de diciembre de 1922, en el número 12 del periódico anterior, publica “El despertar de un espíritu” sobre la muerte del Conde de C. diciendo de qué sirven los títulos y los abolengos señoriales cuando llega ese momento. El 1 de agosto de 1923, escribe “Lágrimas de un espíritu”, en el que narra lo que ve un prisionero desde las rejas de su cárcel: mujeres casi niñas arrastrándose por el fango de la degradación, los obreros incansables reclamando justicia para los oprimidos y la aparición del arco iris después de una tormenta.

Federica Montseny, el 2 de septiembre de 1923, en el número 28 de Nosotros, escribe  “Las Desheredadas”. Habla sobre María, esa mujer arrojada al burdel por el hambre de su hogar, mostrándonos su carne martirizada y su vida rota. Refleja en ella a las miles y miles de mujeres que se ven obligadas al desprecio implacable e injusto de la colectividad.

Concepción Arenal, el 2 de septiembre de 1923, en el número 28 de Nosotros, escribe un canto antibelicista en “Observaciones sobre la guerra”, acabando el artículo con esta frase: ¡horrible embriaguez la que producen los vapores de la sangre humana!

Doña Blanca de los Ríos de Lampérez, el 12 de marzo de 1933, en el número 3, de El Olivo, en el apartado de “El hogar de ayer y de hoy”, nos cuenta cómo era el hogar cristiano antes, con el papel autoritario del padre y la misericordia de la madre.

El 12 de marzo de 1933, aparece en el periódico anterior un texto firmado por Una Ciudadana Católica y titulado “Ante las elecciones”, animando a las mujeres a ir a votar usando un derecho que siempre se les había negado.

Otra Ciudadana Católica, el 26 de marzo de 1933, en el número 5, también de El Olivo escribe animando a votar a las mujeres en “Ante las elecciones”.

Josefa Conejero Ugeda el 30 de abril de 1933, en el número 27, de Acción Social escribe “Mujer hay que despertar” hablando sobre la vida religiosa, comparando el trabajo de sus padres con los sacerdotes y las vidas respectivas.

El 24 de septiembre de 1933, en el número 48 de la misma publicación escribe La mujer ante la guerra” animando a no consentir la salvajada impropia de seres civilizados que es la guerra, educando a los hijos de manera distinta, para que sepan ser internacionalistas.

Ana Espinosa Ayelo, el 30 de julio de 1933, en el número 40 de Acción Social , publica “A las obreras encordadoras” donde analiza las reivindicaciones que tienen pendientes, animándolas a participar activamente en las asociaciones laborales.

Isabel Beltrán Herreroel 17 de septiembre de 1933, en el número 47, de Acción Social, escribe desde Sax, “Alientos de mujer” invitando a las mujeres a pensar, a razonar y a aportar nuestras iniciativas para la buena estructuración del país.

Margarita Nelken, el 1 de octubre de 1933, en el número 49 de Acción Social, narra en la publicación “En torno a nosotras el papel de la mujer en la República para atraer su voto, animando a todas a participar por la causa.

M.ª Esperanza Buendía, el 21 de julio de 1934, en el número 6 de ¡Alerta!, órgano de la Juventud Socialista escribe la poesía “Mis niñas”, relatando una pobre escuelita de aldea.

 

Desde 1939 hasta los años 70 la participación de las mujeres en la prensa local de Villena fue muy escasa, tanto en el papel de autoras como de protagonistas de los escritos. A continuación, hacemos referencia a los textos o ilustraciones que encontramos de esa época.

 

  1. García Cervera delegada Local de Auxilio Social, el 5 de septiembre de 1939, publica en Villena Azul, revista de fiestas, (1939-1941) haciendo un resumen del comedor que Auxilio Social abrió en Villena.

En la misma publicación, en el artículo “Mujeres de mi pueblo”, Fernando Bonastre pone la ilustración de una bandera de España que porta una mujer falangista a la que le siguen muchas más desfilando.

En la del año 1940, hay una pequeña foto en el artículo de “Nuestras fiestas” sin autoría, en la que se ve una carroza con algunas chicas y en el pie de dicha foto ensalza la figura de la mujer en esa época. En la misma revista, en el artículo “Loa a Chapí”, Pedro Hernández Hurtado, hace un homenaje a las mujeres villenenses en el acontecimiento artístico de ese año que se llamó “Nimbos de Gloria”, recopilando los motivos principales de las obras del gran maestro arregladas con acierto por la profesora de piano Dº. Gloria Marco Calomardo. Hay una ilustración de Chapí y otra de Maruja Hurtado.

 

En el número extraordinario de septiembre de 1948 de Bodas de Plata editado con motivo de la Coronación Canónica de la Virgen de las Virtudes, hay una ilustración de unas mujeres trabajando en una fábrica de calzado y otra en una bodega en el artículo llamado “Vida Municipal”.

 

Desde 1951 hasta la actualidad el M.I.Ayuntamiento edita la revista Villena. Recoge lo más destacado de la vida social y cultural de nuestra ciudad. En esta revista aparecen muy pocas referencias a mujeres hasta los años 70 objeto de nuestro estudio.

M.ª Carmen Reig Gisbert en la citada revista del año 1957 escribe un artículo titulado  “Las fiestas como acontecimiento familiar en el que hace una exaltación a las fiestas.

Elena Montiel en la misma revista nos cuenta el comienzo de la Agrupación Teatral Ruperto Chapí con sus esfuerzos y desengaños.

También aparece en la misma publicación una ilustración de Fernando Palao de unas “Mujeres tomando el sol en el barrio del Rabal”.

Isabel Valiente en la de 1960 escribe un artículo titulado “La Sección Femenina y los Coros y Danzas”.

En la misma revista aparece la Elección de Regidora de ese año.

Isabel Martínez Martínez, en Villena de 1961 escribe un artículo como delegada local de Sección Femenina llamado “La Sección Femenina de Villena trabaja” con una ilustración de chicas bordando las faldas de villenera que llevan actualmente algunas de las chicas de los Coros y Danzas.

M.ª Carmen Calvo Soler escribe “Un inglés en las fiestas” que nos cuenta los días de fiestas que pasó un amigo inglés en Villena y ese mismo año hay un artículo titulado “Mujeres que triunfan” en el que se nombra a: María de los Ángeles Soler, escritora, María Belén Portillo Cardona, Doctora en Filosofía y Letras y Mari Carmen Calvo Soler, licenciada en Filosofía y Letras (damos más información sobre ellas en este mismo apartado).

 

En la revista Villena de 1962, 1963, 1964 y 1965 aparecen las fotos de las Regidoras de Fiestas de Moros y Cristianos con la presencia por primera vez de la Regidora Infantil en 1965. También en las de los años 1969 y 1970.

En Villena 1962 se publica “Un año en la vida en torno al Colegio Salesiano de M.ª Auxiliadora” en el que aparece una ilustración con un grupo de mujeres cosiendo con el siguiente pie de foto: Señoras y señoritas que componen La Rosa (labores ropero salesiano).

 

Inma Pastor de Sanz también escribe ese año “El Quijote y la Virtud “, artículo en el que entresaca de El Quijote párrafos que hablan de virtudes.

Hay también una fotografía de los Coros y Danzas en la Casa de Campo de Madrid.

En Villena 1967 figura una foto de aparadoras haciendo el curso de PPO con su monitora Ángeles Mora.

Estefanía Menor Valiente en Villena 1968 escribe una poesía “Oración a mi Virgen”. Tiene otras poesías en distintas revistas.

Elena Montiel Seller tiene a su cargo una obra muy extensa de poesía. Muchas de sus escritos están dedicados a Villena y a la Virgen de Las Virtudes, patrona de la ciudad. Tiene en su honor ser la autora de la letra de la composición “La Morenica” de Manuel Carrascosa

Leopoldina Selva, aficionada al teatro impulsó y dirigió grupos de teatro.

Antonia Ugeda Fuentes, escribía en la revista Villena los últimos años de su vida sobre temas relacionados con Villena, ensalzando su pueblo desde el recuerdo de su vida aquí: hemos leído artículos sobre el castillo, las calles de Villena, la plaza de toros, el tesoro, de D. José Mª Soler,… vivió en Badalona desde 1942 y hacía frecuentes visitas a Villena hasta que murió el 24 de noviembre de 2006. Mujer con grandes ideales políticos y sociales que tuvo que exiliarse después de la guerra para mantener su anonimato y poder continuar formándose y luchando por conseguir un mundo más igualitario y justo.

 

En el siguiente apartado destacamos a mujeres de Villena que escribían u obtenían premios a nivel nacional o porque su vida la desarrollaron en instituciones fuera del ámbito local.

 

Mª de los Ángeles Soler nació en Madrid en 1932, pero sus padres eran de Villena. Vivió en Madrid hasta los cuatro años, en que estalló la guerra civil y sus padres la trajeron a Villena con sus abuelos. Aquí estuvo dos años, hasta que, con su madre y su hermana fueron a reunirse con su padre en Valencia y salieron hacia el exilio en 1939, ya que su padre, ingeniero técnico agrónomo, era socialista y presidente de la Federación de Trabajadores de la Tierra de UGT.

Su exilio empezó en Francia. Su padre estuvo en los campos de concentración de Argelés y Saint-Cyprien, y su madre junto con su hermana y ella en una colonia escolar de verano. Después fueron a México. Allí estudió en dos centros escolares magníficos, el Colegio Madrid y el Instituto Luis Vives, fundados por los exiliados y herederos del espíritu de la Institución Libre de Enseñanza y el Instituto Escuela. Cuando tenía 17 años, su padre enfermó y tuvieron que volver a España. Vinieron a Villena, lo que supuso para ella un reencuentro con sus orígenes. Trabajó en dos fábricas de calzado y cuando le convalidaron sus estudios hizo el Examen de Estado en Murcia y allí estudió los tres primeros cursos de la carrera de Filosofía acabándola en Madrid en la Universidad Complutense, con una tesis de Licenciatura sobre “Las ideas éticas de Albert Camus”, dirigida por José Luis Aranguren. Obtuvo Premio Extraordinario. Ha publicado muchos artículos y ensayos en revistas literarias y de pensamiento como “Papeles de Son Armadans”, “Índice”, “La jirafa”, “Revista de Occidente”. Formó parte del cuadro de redactores que elaboró los Anales de la Fundación Juan March, … Estudió Biblioteconomía y empezó a trabajar como Asesora Técnica de publicaciones en la Organización Nacional de Ciegos en 1960, Más recientemente formó parte del grupo de trabajo para la informatización de los Fondos Bibliográficos de la ONCE, adaptando las reglas generales de catalogación y el software bibliográfico a las características  específicas  de los libros braille y sonoros, e impartió cursos  de formación a los encargados de las bibliotecas de la ONCE en toda España; además, ha escrito poesía (“Antología poética”, Ed. Rumbos, Madrid, 1952). También, en 1984 publicó unos Poemas para mi hijo en la revista de Villena Aljibe.

María Dolores Gras Verdú (28/6/1948 – 9/6/2000) Nació en Petrel (Alicante) y allí vivió sus dos primeros años, trasladándose entonces a Villena donde vivió su infancia y adolescencia. Cursó estudios de Medicina en la Facultad de Valencia, especializándose en Medicina Interna y Aparato Digestivo en el Hospital de la Fe de esa misma ciudad. Desde 1978 a 1982 ejerció la profesión en el Centro de Salud de Villena, volviendo posteriormente de nuevo a Valencia. Alternó su profesión médica con su dedicación a la literatura, habiendo recibido numerosos premios Nacionales e Internacionales, entre ellos, el de “Narrativa Corta” de Madrid y el “Cesare Pavese” en Italia. En 1992 fue Pregonera de las Fiestas de Villena. Realizó un pregón muy emotivo y desgarrado, ensalzando de una manera enfática las tradiciones y los valores villenenses y evocando tiempos de juventud. Fue presidenta de la Sociedad Valenciana de Médicos Escritores y Artistas y vicepresidenta de la Sociedad Internacional de Médicos y Artistas. Fue miembro de número de la Sociedad Española de Médicos Escritores y de la Asociación Valenciana de Críticos Literarios. Falleció en Valencia el 9 de junio de 2000.

 

Tendremos que esperar a la década de los ochenta para que de nuevo las mujeres de Villena vuelvan a publicar sus opiniones en la prensa local en la tercera época de la revista “Villena” que se publicaba mensualmente, ya con la democracia iniciada.